'El simple hecho de besarle... Superaría con creces todas mis dudas'
Y de pronto, llega ese día en el que decides que te vas a hacer mayor. Se acabó el irme de la lengua, en contar demasiado a mis padres, a mis amigos... No necesito opiniones de terceros. No necesito la aprobación de nadie para hacer las cosas. Ni si quiera tengo que dar explicaciones sobre quien es ese chico que me hace ver la vida como si fuera una paleta de colores. Ni fingir que no estoy bien para complacer a todo el mundo. Actuar bajo la presión de los demás, es algo que me ha superado por completo. Soy humana. Por lo tanto, estoy en la obligación de errar, de caerme y volverme a levantar. De darme cabezazos contra la pared si la situación así lo requiere. Y como humana que soy, también soy capaz de convertirme en un ser débil que se deja abatir a la mínima duda que se le pasa por la cabeza. Pero resulta que no puedo con las dudas. ¡Vaya por dios! Las dudas me superan, y más cuando se trata de aquello que yo considero importante. Soy incapaz de vivir sin dudar de todo lo que hay a mi alrededor. (Incluido él) ¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Qué siente por mí? ¿Qué posibilidades tengo? Así que podría llamar a una de mis amigas mayores, o contar la ayuda de mi madre. ¡Pero no! Esta vez no tiraré por ahí. Simplemente yo, soy la única que puede resolver todos y cada uno de los acertijos. Ellos no tienen la respuesta. ¿Quién la tiene? No se sabe. Todo es incierto y cualquier cosa puede pasar en este tren llamado "vida".
Por momentos me ahogo.
Por momentos lloro.
Por momentos quisiera que mis sueños se hiciesen realidad.
Es demasiado tarde para alejarme. Me ha hecho partícipe de su mundo interior, y ahora solo tengo la opción de explorarlo como una astronauta en un planeta desconocido.
(El planeta de Elliot Banks)

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